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Opinión,
17 de Abril 2006
Presunción de inocencia y derecho a la defensa en el caso Bakovic
Los argumentos utilizados para privar de libertad al Lic. José María Bakovic no están demostrados. Lo que la gente reclama es que se le reconozcan los derechos que le corresponden para asumir su defensa. Sancionar a las personas sin previo juicio, además
Las personas pueden ser acusadas o demandadas por actos que efectivamente realizaron pero, también por maldad, envidia, venganza o error. Ninguna acusación o demanda, por sí misma, representa la verdad y es motivo suficiente para sancionar a los presuntos implicados. La sabiduría y sentido de justicia de la humanidad, perfeccionados a lo largo de la historia, considerando las impurezas, maldades, imperfecciones o equivocaciones que pueden existir en las acusaciones o demandas, han establecido como principio fundamental la inocencia de todo ser humano, mientras no se pruebe lo contrario.
Aceptar y sostener la inocencia de toda persona, mientras no sea demostrado lo contrario, es mucho más que un enunciado jurídico, es un componente esencial de la cultura. Ontológicamente, de nuestro concepto del ser humano deriva nuestra conducta en la política, en la economía, en la ciencia y en la tecnología. Quién no respeta a sus semejantes es capaz de mentir, de explotar, de reprimir, de matar.
En virtud de la inocencia que define nuestra moral, mientras no se demuestre lo contrario, nadie puede privarnos de la libertad inherente a nuestra condición humana. Encarcelar a las personas sobre la base sólo de acusaciones dudosas, sin fundamento verificable, con fuerte contenido subjetivo, además de ser injusto, es uno de los actos de corrupción más ofensivo. Atormentar a las personas, reprimirlas, manchar su honor y dignidad, sólo por odio, venganza, intención política diminuta, en la proyección ética de pueblos fundados en sistemas claros de principios y valores avanzados, es mucho más doloroso y ofensivo que las ilegalidades económicas en que incurren los burócratas de turno.
Decir que José María Bakovic podía influir en la conducta de testigos y peritos, como argumento para privarle de libertad, además de ser una ocurrencia que puede ser utilizada contra cualquier persona y para cualquier propósito, es una injuria gratuita contra los que podrían ser convocados en esa condición. Y peor aún, descalifica en términos absolutos, la posibilidad de utilizar ese medio para descubrir la verdad. Es de advertir que los presuntos delitos enunciados se demuestran sólo con documentos verificables, con pruebas objetivas, cuya valoración no dependa de las preferencias personales de los actores.
Tenemos entendido que los parientes y amigos del Lic. Bakovic, lo que reclaman es la libertad y los derechos que le corresponden para asumir su defensa y demostrar su inocencia. Este pedido es justo, la reacción que provoque entre autoridades, profesionales y ciudadanos, es el hecho que marcará la diferencia entre los que defienden la democracia como sistema, cualitativamente mayor al juego simple de mayorías y minorías, frente a los que pretenden aprovechar esa relación circunstancial, para imponer ideas y procedimientos equivocados. El establecimiento de una nueva moral comienza viviendo, cotidianamente, en el marco de los valores teóricamente proclamados y en esa proyección sancionando a los culpables y redimiendo a los inocentes.
http://www.opinion.com.bo/PortalNota.html?CodNot=110100
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