Reproducido del portal de Bolpress. 12 de Abril, 2006

 

Sobre el martirologio de José María Bakovic
Wilson García Mérida

(Datos & Análisis).- Un auténtico gobierno indígena, y lo decimos nosotros que somos indigenistas a muerte, nunca, jamás, debería hacer uso de policías corruptos para perseguir a inocentes, de fiscales inescrupulosos para calumniar a gente honesta, de jueces venales para procesar indebidamente o de políticos descarados para justificar lo irracional. Evo Morales y el MAS lo están haciendo y sólo nos queda esperar que al menos estén conscientes de cuáles podrían ser las consecuencias de este cholo proceder para democracia boliviana.

El Presidente de la República, cuando no lo era, ha sufrido en carne propia los desvelos de la injusticia y los sinsabores del abuso autoritario. Y cuando Evo Morales estuvo en la cárcel, cuando fue perseguido por policías corruptos, calumniado por fiscales inescrupulosos, procesado indebidamente por jueces venales e incluso expulsado del Parlamento por políticos descarados, quien escribe estas líneas dio la cara en defensa del dirigente cocalero y se sumó militantemente a las campañas por preservar sus derechos humanos y los de sus compañeros de lucha.

Durante la pasada campaña electoral hemos apoyado con todo desinterés y entusiasmo libertario la candidatura presidencial de Evo Morales, no obstante que en ese camino su partido, el MAS, ya entonces había demostrado una espantosa impostura frente al conflicto de los escaños y una notable doble moral cuando evidenciamos que los candidatos masistas, incluido su jefe, seguían cobrando dietas parlamentarias sin tener la decencia de renunciar a sus curules para entrar en proselitismo. Y a pesar de esa incoherencia entre el discurso y la actitud, aplaudimos y celebramos el ascenso de Evo Presidente, asumiendo que el 54% del votaje que hoy, paradójicamente, le otorga prerrogativas dictatoriales, era el hecho democrático más importante en la historia de Bolivia; proclamamos incluso, con toda buena fe, que con la unción del Presidente Indígena se estaba cumpliendo la profecía del Pachacuti.

Pero cuánto duele constatar que nos estamos equivocando. Que no es verdad el sueño hecho realidad de un país con justicia, con respeto al otro y con racionalidad en el manejo del interés público. El gobierno de Evo Morales tiende a un régimen sordo, abusivo, soberbio, irracional, excluyente. 

El inobjetable abuso de poder que se está ejercitando en contra del ex presidente del Servicio Nacional de Caminos José María Bakovic, la abierta injerencia del Poder Ejecutivo sobre el sistema judicial para encarcelar a este buen hombre violando todas las normas habidas y por haber en materia de Derechos Humanos y ecuanimidad procesal, responden a una lógica política que sólo terminará socavando la legitimidad del 54% que le dio estas malentendidas prerrogativas al MAS. 

Así como el desastre empresarial y económico al que este gobierno ha llevado al LAB (azuzando a pilotos que después, exaltados en Santa Cruz, terminaron agrediendo a unos policías antimotines con expresiones como “indios de mierda”) con el caso de Bakovic el gobierno de Evo Morales está llevando a la justicia boliviana hacia un desastre institucional tal, que podría derivar en colapso de la democracia. Todo esto parece responder a intereses oscuros que se han infiltrado en el MAS durante la pasada campaña electoral y que, al parecer, se van cobrando las facturas con estos sórdidos creces.

Todos, al menos quienes trabajamos éticamente con la información, sabemos que la gestión de José María Bakovic en el Servicio de Caminos era una de las más transparentes en materia administrativa y financiera, y sobre todo en cuanto a luchar contra la corrupción tan arraigada en esa entidad. Existen mafias que estaban siendo investigadas y denunciadas por la gestión de Bakovic, y son esas mismas mafias las que ahora baten palmas al ver al ex ejecutivo sufriendo un insólito martirologio. 

Bakovic no puede seguir en la cárcel sólo porque el MAS busca “trofeos de guerra” para ganar votos en la elección de constituyentes. Ningún ciudadano mayor a 65 años debe sufrir pena de privación corporal en Bolivia; Bakovic tiene 68 años y para este indolente gobierno ese dato es irrelevante según su errática “cacería de corruptos”, tal como definió a esta ilegal acción el propio presidente Morales.

Un auténtico gobierno indígena, y lo decimos nosotros que somos indigenistas a muerte, nunca, jamás, debería hacer uso de policías corruptos para perseguir a inocentes, de fiscales inescrupulosos para calumniar a gente honesta, de jueces venales para procesar indebidamente o de políticos descarados para justificar lo irracional. Evo Morales y el MAS lo están haciendo y sólo nos queda esperar que al menos estén conscientes de cuáles podrían ser las consecuencias de este cholo proceder para democracia boliviana.

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