"Yo acuso"
-JOSE GRAMUNT DE MORAGAS, S.J.
Por: JOSE GRAMUNT DE MORAGAS, S. J. Muchos jóvenes
no tienen idea de la inmensa resonancia que tuvo en el mundo el "caso
Dreyfus", allá al final del siglo XIX. Recordarlo es oportuno. Una
sórdida conspiración de la derecha antisemita francesa, en campaña
política, acusó de espía al brillante oficial de Estado Mayor,
Alfredo Dreyfus. Fue juzgado y condenado a cadena perpetua por alta
traición, degradado públicamente frente a su guarnición, arrancados
los galones de su uniforme, partido en dos su sable, símbolo del honor
militar. La máxima humillación que podía imponerse a un oficial. El
famoso escritor Emilio Zola dirigió un alegato demoledor, titulado
"J"accuse", en el que denunciaba la felonía de la
denuncia y la vileza de cada uno de los personajes que contribuyeron a
la caricatura de juicio y sentencia condenatoria.
Copiaré aquí sólo algunos párrafos, que no tienen desperdicio, de la
larga carta que Zola escribió al Presidente francés, Félix Faure:
"Señor: ¿Me permitís que, agradecido por la bondadosa acogida
que me dispensasteis, me preocupe de vuestra gloria y os diga que
vuestra estrella, tan feliz hasta hoy, está amenazada por la más
vergonzosa e imborrable mancha? Habéis salido sano y salvo de bajas
calumnias, habéis conquistado los corazones. Aparecisteis radiante en
la apoteosis de la fiesta patriótica ( . . . ) ¡Pero qué mancha de
cieno sobre vuestro nombre -iba a decir sobre vuestro reino- puede
imprimir este abominable proceso Dreyfus! ( . . . ) Francia conserva
esta mancha y la historia consignará que semejante crimen social se
cometió al amparo de vuestra presidencia". ( Ver Google )
Años después, la verdad se impuso y Dreyfus fue rehabilitado. Pero ya
había tenido que soportar la injusta ignominia y los sufrimientos del
presidio impuestos por una maquinación de unos jueces sin conciencia ética.
El astuto lector habrá adivinado que estos párrafos de Zola pueden
aplicarse al proceso del ex presidente del Servicio Nacional de Caminos
quien, a pesar de una carrera intachable y de haber pasado de los 65 años
de edad, se le encarceló sin pruebas fehacientes, en las celdas de los
delincuentes rematados y siendo así que la ley prohíbe encerrar a
personas mayores de esa edad. Algún aspirante a volver a los tiempos en
los que el SNC era el feudo del partido de Gobierno convocó a un
centenar de personas a la puerta del Tribubal, con ficha de asistencia,
gritando " BAKOVIC a la cárcel".
Un magistrado declaró, fuera de micrófono que "se hará la
voluntad del pueblo". ¿Acaso los jueces y fiscales no juraron
fidelidad a la Ley y no al griterío de la calle?
Pues bien, en este momento histórico en el que nos embaucan con
refundar la República, el caso BAKOVIC ,
lo mismo que la renuncia forzada del Presidente de la Corte Nacional
Electoral, la desconfianza manifestada por el propio Evo Morales al recién
posesionado presidente de dicha institución, etc. son un mal principio.
Ya decía el refrán que "un hombre honesto es el más grande
estorbo. . . "
Por mi parte le deseo al Señor Presidente que siga su buena estrella.
Pero al mismo tiempo recojo el clamor público de que se haga justicia
con JOSé María
BAKOVIC restituyéndole el honor vilmente mancillado. ¿No será
éste mi atrevimiento un riesgo que me cueste represalias?